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Hoy (Muere) "EL HORRIBLE EPITAFIO"

Hace tanto que no escribo, que no escribo, que no escribo.
Me trabo en las mismas frases, lamento ser redundante, pero así es, todo lo que paso, lo que dejo de pasar. Extraño aquellos días en los que escribía solo por escribir, ahora escribo por necesidad. Mi adicción llego a un punto inquebrantable.
En resolución escribo en mis últimos esfuerzos (antes que la escritura me consuma) mi epitafio.

"Atragántate con tu mano empuñada de letras... El presente es la escritura, nadie la quiere leer y eso es peor que el que nadie la quiera amar. Ella escribe (en el sentido más vulgar), habla como idiota que escribe" Descansa aquí Isabella Hernández Peña, después de cumplir la promesa de morir con su filosofía.

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M, Contexto.

Entrecerrar los parpados, mirar pequeños pedazos de luz que se entremezclan con las fantasías de sus ojos. Cierras las pestañas y el vacío negro de sus imágenes empieza a manifestar sus deseos. La sombra que se pega en sus parpados, y abre de nuevo los ojos, se das cuenta que no es afuera, es adentro. Esclaviza su cuerpo para sus propios deseos, deja que crea que el amor aún existe dentro de si, que ella aun haría todo por protegerlo, pero no, no tiene nada.
Es repugnante, y ya no puede ver su cara, el espejo no le ayuda, porque no es ella.
Ya no siente nada, solo ese espasmo en sus adentros.
Esta rota, hasta el punto de ser irreparable. Nadie se enamora de una suicida.
De pronto se pregunta: ¿por qué hago tanto daño?; no quiere hacerlo, cada día es más fría. La indiscreción de su sentido es la causante de este dolor que esparce como veneno. Solo quiere que le recuerden que es sentir de nuevo, quiere dejar de llorar por horas.

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Carta

No se imagina cuantas veces pensé en escribir esta carta, no por una necesidad si no más por una obligación, no sé ni por dónde empezar, ni siquiera sé si deba empezar. Quiero que recuerde tantas veces que estuve a su lado sin tenerle cerca, al menos así lo sentía yo, no se imagina cuanto duele. Me pase días pensando en cómo ponerlo en palabras, como poner en palabras la infinidad de veces que yo a usted lo pensaba, ¿ha sentido alguna vez como todo se apaga y solo un débil sonido pasa? Ese leve sonido era el que me molestaba, pasaba horas tratando de entender lo que decía, ¿de donde provenía?, ¿que era? Yo no sé cómo empezar esta carta.

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Je t'aime III

Me encerré en el baño cogí una libreta y escribí lo siguiente:
Ella llora y tu ríes, tu historia se escribe sola, las emociones que te cohíben, hoy son tuyas, mi cuerpo es el espacio de tu mente.
Los ojos de las personas te marginan, no dejes que ellos acaben con tu esencia. Llora un poco y ríe de nuevo, búrlate de ellos, de su ignorancia, tú también ignoras, pero no lo que ellos odian, quiero que dejes de gritar, que olvides quien eres.
Hay que apagar la luz de la razón…
El día de mañana, si dejas de existir que el color de tus ojos te recuerde lo que eras. Pregúntales a tus dedos las palabras que escribiste y deja que tus labios besen de nuevo estas hojas.
Tus cicatrices valen la pena y lo seguirán valiendo, solo cuenta… Uno… Dos… Tres.
No grites, solo escucha, eres lo que haces con lo que hicieron de ti y si en muchos aspectos dejas de ser tú. Prométeme que no dejaras de ser tú.

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Je t'aime II


Camine un rato con él, no me acuerdo mucho de lo que hablamos, sé que le dije que no comiera azúcar y le robe sus dulces, tengo muchas imágenes mentales de el en ese momento, solo una que me causa cierta inquietud, sentí en un momento que él se sentía compungido por algo, de nuevo no dije nada por no incomodar, la verdad nunca digo nada relevante, en cuyo caso mis únicas palabras se atribuyen a dejar a un lado los momentos incomodos, pero más que eso al temor de que se caiga esa pared frente a él, no estoy dispuesta a dejar entrar algo así, perdería y en cuyo caso de perder, me daría pena no tener como pagar una derrota.

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Je t'aime

No necesito contar cada historia detrás de un cigarrillo, un jet negro fue mi mejor compañía al observar las nubes, ellas siempre me decían, perdón olvide decirlo, ellas me hablan, ahora si ellas siempre me decían que dejara volar los deseos para poder ser libre, y voltee la mirada, si supuse que no lo haría, deje salir el humo blanco de aquel enfermizo tubo que me mataba lentamente, no importa, me senté y mire al frente, camine un rato, hay en el suelo una paloma, casi la aplasto con mis botas, era hermosa y tan delicada, pensaba que era igual que nosotros, que tenía alas pero no podía volar, que triste ironía ¿verdad?.

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Arrasando

Mi cabeza estuvo llena de cosas mucho tiempo y bueno cada tanto hago un lavado profundo para aliviaran mi carga. Hay cosas que aun no despegan pero estoy en ese proceso. Durante mi ausencia decidí escribir unas cosas, son bastante largas así que sacare unas dos partes de eso, no es por falta de material, es porque quiero que cualquier extraño lo lea.
FELIZ DE VOLVER, feliz de no irme.

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A la sociedad y hombre.

La nostalgia de los días se muere, muere consigo en una especie de seudo abrigo, algo así como un pañuelo que recubre los ojos, los ojos de miles de personas, los ojos de esas producciones en serie que se convierten en sociedad, muy tarde en la noche parece que los cuervos aparecen para perturbar aquellos infelices que se educan para la sociedad, pobre hombre que cree serlo, en realidad solo es una baratija que es usada y desechada.

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Jarrón Flotante

Hoy siento que los días pasan, que caminar por una calle, es caminar por todas las calles, el otro día se calló un poste justo a mi lado, la gente grito asombrada, y sobretodo extasiada, en el lapso de su cotidiano día tenían algo que llegar a contar en sus casas, yo lo mire como cualquier acontecimiento cotidiano, esperaba que tal vez alguna de las chispas de los cables me alcanzaran, tal vez así sentiría algo.

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Calé Bari

Que paso con esas adulaciones a mí misma, que paso con esas dulces palabras que me pronunciaba, que paso con esas cálidas noches debajo de mis cobijas, que paso con aquellas tardes en las que me rendía a esperar, a que ese triste veneno desapareciera de este lugar, ingratamente preferiría la muerte, porque me he fallado y no quiero verme, e caído en las aguas profundas de un poso en las que el dolor no es justo pero es hermosos. Ahora vago en las noches con las que me enfermo, en un triste callado e inhóspito lugar yo esperaba encontrar mi valentía, pero me he comportado como cualquiera en este poso de almas torturadas, poco a poco me succionan los ojos, buscan cegarme de mi realidad, y las paredes se hacen más pequeñas, pronto no quedara espacio para mí y menos para el sonido de la flauta, últimamente he pensado quien me deleita con esos sonidos que hacen que esto sea menos amargo.